BLOG DEL ESCRITOR Jaime Despree Escritor por vocación, filosofo por necesidad
EDITORIAL DE SIGÜENZA A PEKIN PASANDO POR BERLÍN Esto puede parecer una frase hecha sin más sentido que la rima, sin embargo ahora, cuando estoy cerca de ser un octogenario, he visto que esta sencilla y rítmica frase resume con asombroso rigor una larga vida de búsquedas, incertidumbres, profundamente emotiva, con momentos éxtasis de felicidad y tenebrosos estados de tristeza. Nací en la ciudad medieval de Sigüenza (Castilla, España), y durante mis primeros 15 años sufrí en carne propia la tiranía silenciosa de una comunidad, anclada en los peores valores que pueden profesar una comunidad: las desigualdades sociales y el dogmatismo de una iglesia local, con poder para influir en el comportamiento de su población, que no recordaba cuándo leyó por última vez, las bienaventuranzas del sermón de la montaña. Para el numeroso clero de la ciudad y su pedanía, con una saturación de iglesias, conventos y un seminario, el cristianismo era una doctrina que aseguraba su supervivencia, siempre que apoyase el inmovilismo dogmático de sus desfasados valores morales. Por esa razón era inevitable que reaccionara contra este estado de cosas y, ya a esta temprana edad, me consideré de izquierdas. Pero no había en la oferta política de este país ninguna ideología de izquierdas que encajaba en mi temperamento, crítico pero moderado. Nunca acudí al reclamo de sus vociferantes líderes ni estaba dispuesto a ocupar una barricada. En algún sitio debía haber una izquierda que se acomodara a mi temperamento, y ese sitio podía ser Berlín. Fue en Barcelona (la única ciudad española de aquella época donde se respiraba la fresca brisa del inminente nuevo siglo) donde en las páginas de la primera y única publicación ecologista de este adormecido país, conocí la existencia de la movida alternativa del Berlín, una ratonera acosada por un gato hambriento, en una guerra fría que amenazaba con ser caliente. Solo jóvenes en la misma sintonía radical y utópica se arriesgaban a quedar atrapados en esta isla amurallada, por esa razón era la tierra ideal para plantar las utopías de nuevos mundos posibles, cuyas normas y valores estaban escondidos bajo los adoquines de calles todavía sin asfaltar. A pesar de la euforia de los primeros días mi intuición me decía que algo no estaba en sintonía con los tiempos de cambios que se aproximaban, porque estaba pendiente el inevitable efecto de un nuevo siglo, y estos imaginativos berlineses me pareció que había creado un híbrido entre el siglo XVII el XX y algunos aspectos tecnológico de actual, pero no habían salido del siglo anterior. Fue motivado por el desencanto de Los Verdes y lo naif de los asambleísta madrileños lo que me motivó a escribir un breve ensayo con mi visión de una renovada democracia para el siglo XXI. Pero fueron las caóticas asambleas que se celebraban en la madrileña Puerta del Sol, durante la breve insurrección de los “Indignados” (M15) que di por obsoleta la democracia según nos la enseñaron los griegos, porque habían surgido nuevas premisas que la estaban destruyendo. en Norteamérica se ha convertido en un asunto privado entre supermillonarios y en Europa un codiciado empleo temporal en el Paramento Europeo, con cerca de 9000 euros de sueldo al mes para políticos supuestamente elegidos por el pueblo, sino quienes los eligen son las luchas fraticidas. en la composición de las listas electorales, donde no requieren ni pruebas de honestidad ni conocimiento de lo que se aproba ni lo qye se rechaza, porque votan lo que deciden los líderes el grupo político al que pertenecen, y me propude diseñar la democracia para el siglo XXI. Para afrontar este reto tuve que formular una nueva filosofía para dar sentido a los nuevos conceptos que incorporaba, como una redefinición de la realidad, DEMOCRACIA PARA LOS INDIGNADOS Blog en construcción. Por favor, vuelve más adelante! >
Blog en construcción. Por favor, vuelve más adelante!