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Los tres principios de la Revolución francesa
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No es mi intención escribir un artículo histórico sobre los principios de la Revolución francesa y sus causas. Los interesados pueden encontrar en la red otros mejor documentados.
Lo que trato es de identificar estos principios con los tres sistemas básicos que articulan la convivencia social, como son el económico, el político y el religioso, y, más como anécdota que como ciencia, ver en qué medida la observación de estos principios determina las características de un determinado grupo social, según sea el orden de importancia que den a cada uno de ellos.

En 1789 la Asamblea nacional constituyente francesa aprobó la famosa “Declaración de los derechos de hombre y del ciudadano”, que se resumen en los principio de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

En el primer artículo: “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en cuanto a sus derechos…”, declara que el Estado, cuya soberanía reside en la nación (Art. 3º), debe regirse de acuerdo a leyes promulgadas por el pueblo a través de sus representantes, elegidos democráticamente, a las que deben someterse todos los ciudadanos por igual. Por ello, tanto este primer artículo como el tercero y cuarto, que se resumen en el principio de “Igualdad”, se asocia con el sistema político.

En el segundo artículo: “La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”, defiende el derecho a ejercer libremente una profesión, comercio o industria sin la antieconómica intervención de los poderes públicos del Estado, tal como propondría Adam Smith, y que son los fundamentos del liberalismo económico actual. Por tanto, el principio de “Libertad” está asociado al sistema económico.

Por último, a pesar de su anticlericalismo y aversión a la religión de los revolucionarios, los constituyentes incluyen un principio que no es político ni económico, sino moral, como el de la “Fraternidad”, y la moralidad es lo que da sentido a toda religión. Por tanto, este principio se asocia con el sistema religioso. Y ya tenemos establecida la relación entre estos principios y los sistemas.

El resultado de la práctica de estos tres principios fundamentales dieron forma al primer Estado moderno europeo: liberal en su economía, social en su política y cristiano en su religión. Más adelante el estado dejaría de ser confesional.

Por esta razón el estado social y de Derecho actual se considera una creación de la Revolución francesa, a pesar de que con anterioridad ya se habían producido otras revoluciones reindicando los mismos derechos, como la llamada “Revolución gloriosa” inglesa liderada por Cromwell de 1688, o la americana de 1776, cuya primera constitución fue promulgada en 1787, dos años antes de la francesa.

Después de lo expuesto, sugiero que combinando el orden de estos principios se puede determinar el carácter de lo pueblos que los aplican. Estas son las posibles combinaciones:

1. “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.
En esta combinación, la original, lo fundamental es la libertad personal y de mercado, liberalismo, al que quedan supeditadas la política de Estado y, en última instancia, la religión. La mayoría de los estados de Occidente tienen esta combinación.

2. “Libertad, Fraternidad, Igualdad”.
Esta combinación también es liberal, pero con una gran influencia de la religión, y en última instancia la política. A esta combinación pertenecen la mayoría de países con sistemas democráticos, pero en vías de desarrollo.

3. “Igualdad, Libertad, Fraternidad”.
En esta combinación el Estado de Derecho y las políticas sociales supeditan a los demás principios. Ni la libertad y su mercado, ni la religión y sus dioses, están por encima de la política y la “razón de Estado”. Son sociedades laicas con democracias consolidadas, donde la clase política goza de cierto prestigio y respeto. En determinadas circunstancias pueden excederse en la igualdad y caer en la dictadura.

4. “Igualdad, Fraternidad, Libertad”.
Es un caso similar al anterior, pero con una decisiva influencia de la religión sobre el mercado y las libertades personales, por esa razón tienden al totalitarismo.

5. “Fraternidad, Libertad, Igualdad”.
A este orden corresponden países con Estados teocráticos que están en proceso de articular una economía de mercado y libertades personales, pero con un débil sistema judicial.

6. “Fraternidad, Legalidad, Libertad”.
En esta combinación la religión y sus preceptos están por encima del Derecho y del mercado. Por lo general son países con economías de supervivencia de base agrícola, con débiles democracias y Estados teocráticos y represivos.

Insisto en que estás conclusiones deben considerarse anecdóticas, pero no científicas.

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