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POLÍTICA
Los tres principios de la Revolución francesa
El orden de importancia de cada uno de los tres principios de la Revolución francesa, “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, determinan el modelo de sociedad resultante.

En 1789 la Asamblea nacional constituyente francesa aprobó la famosa “Declaración de los derechos de hombre y del ciudadano”.

Los dos principios más debatidos fueron los primeros, “Libertad e Igualdad” (Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. […]). El tercer principio tal vez deba derivarse del cuarto punto de la declaración, porque no hay ninguna mención específica a la fraternidad: (Artículo 4.- La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro. […]).

Estos principios tenían como fundamento teórico la filosofía liberal del siglo XVIII y práctico en la primera Constitución liberal de los nuevos Estados Unidos de Norteamérica.

Por su extensión no voy a argumentar en este artículo las razones que me llevan a asociar estos principios con los tres sistemas sociales básicos (los lectores interesados pueden leer mi ensayo “Filosofía de los sistemas sociales”), como son el económico, el político y el religioso.

- El principio de “Libertad” representa la economía y el libre mercado, es decir, el liberalismo (también el materialismo); donde el “bien supremo” es la propia libertad y el mercado;

- el de “Igualdad” representa la política y el Estado de Derecho, pero también el idealismo, y por tanto el “bien supremo” es la igualdad y el Estado de Derecho;

- y la “Fraternidad” representa la religión y sus dioses, o lo que es lo mismo, el espiritualismo, de manera que el “bien supremo” es la fraternidad y Dios.

Combinando el orden de estos principios se obtienen unos impresionantes resultados, que definen el carácter de lo pueblos que los aplican. Estas son las posibles combinaciones:

1. “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. En esta combinación, la original, lo fundamental es el libre mercado, considerado el “bien supremo”, al que quedan supeditadas la política de Estado y en última instancia la religión. Los casos más obvios son los Estados Unidos de América y el Reino Unido. Pero el “porcentaje” de influencia de cada uno determina los matices. El Reino Unido tiene menos interés por la libertad y más por la igualdad (Estado social) que los Estados Unidos.

2. “Libertad, Fraternidad, Igualdad”. Lo importante en esta combinación también es la libertad, pero con una gran influencia de la religión, y en última instancia la igualdad. Los casos más próximos son la mayoría de países de América Latina o la actual Federación rusa.

3. “Igualdad, Libertad, Fraternidad”. En esta combinación el Estado de Derecho y las políticas sociales supeditan a los demás principios. Ni la libertad y su mercado, ni la religión y sus dioses, están por encima de la política y la “razón de Estado”. Son sociedades laicas con democracias consolidadas, donde la clase política goza de cierto prestigio y respeto. En determinadas circunstancias pueden excederse en la igualdad y caer en la dictadura. Un claro ejemplo es el de Alemania, pero también los países escandinavos y Francia, aunque varíen los “porcentajes” de cada principio.

4. “Igualdad, Fraternidad, Libertad”. Es un caso similar al anterior, pero con una decisiva influencia de la religión sobre el mercado y las libertades personales, por esa razón tienden al totalitarismo. Aquí podemos incluir a los países del sur y del centro de Europa, como por ejemplo Italia o Polonia.

5. “Fraternidad, Legalidad, Libertad”. En esta combinación la religión y sus preceptos están por encima del Derecho y del mercado. Por lo general son países con economías de supervivencia de base agrícola, con débiles democracias y Estados teocráticos y represivos.

6. “Fraternidad, Libertad, Igualdad”. A este orden corresponden países con Estados teocráticos que están en proceso de articular una economía de mercado y libertades personales, pero con un débil sistema judicial.

En resumen, las sociedades más avanzadas, prósperas y pacíficas son aquellas en que estos principios están más equilibrados, pero destacando ligeramente la “Legalidad”; es decir, el Estado social y de Derecho como “bien supremo”.

Por definición la ideología política más “equilibrada” de acuerdo a estos principios es la “Social-democracia”. Las ideologías liberales tienden al desequilibrio con un “exceso” de libertad, así como aquellas que tienen su fundamento en alguna religión, donde lo excesivo es la fraternidad.
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